Laëtitia: un nombre para recordar
Por Agustina Carballal
“Mientras estaba viva, Laëtitia Perrais no atrajo el interés de ningún periodista, de ningún investigador, de ningún político. ¿Por qué dedicarle hoy un libro? Curioso destino el de esta transeúnte fugazmente famosa. A ojos de todos, nació en el instante en el que murió"
Después de sumergirse en la lectura de "Laëtitia o el fin de los hombres", de Ivan Jablonka, uno no puede dejar de pensar en ella y en otros casos similares que sucedieron en Argentina. Lo particular del libro, y lo que más me llamó la atención, es que el escritor no pone a Laëtitia Perrais como una víctima, como un cuerpo encontrado en el agua que tiene importancia sólo en el plano judicial de una investigación, sino que narra la historia y las vivencias de la chica y su familia. No es sólamente relevante porque el hecho trascendió en Francia más que cualquier otro durante el año 2011, sino que importa porque Laëtitia era, y es en el corazón de su melliza Jessica y sus allegados, una persona corriente a la que le tocó sufrir un destino trágico y misógino.
Editorial Anagrama
Laëtitia Perrais desaparece la noche del 18 de enero de 2011, en Francia. Su hermana Jessica encuentra su moto y sus zapatos tirados a unos pocos metros de su casa. ¿Dónde está Laëtitia? ¿No volvió del trabajo en el restaurant del hotel? La familia adoptiva de las mellizas hace la denuncia inmediatamente y da comienzo a una investigación que duró unos cuatro meses.
El 20 de enero, la policía encuentra al culpable: Tony Meilhon. El acusado se niega a hablar. No quiere dar explicación alguna sobre lo que sucedió la noche del 18 de enero, ni de dónde conocía a Laëtitia, ni de por qué la mató. Algo aterrador que pone la piel de gallina a cualquiera que pose sus ojos en las páginas de este libro, son los cantos que reiteraba Meilhon en las distintas sesiones:
“Oh-oh-oh Laëtitia-aa
¡Tu cuerpito, tu carnecita bien tierna!
Oh-oh-oh, Laëtitia-aa
¡Cómo gimió, qué buena estaba!
Cincuenta años de cárcel, qué risa” (p. 61)
¿Por qué recomiendo ampliamente la lectura de este libro? Uno de los motivos es que Jablonka reconstruye la infancia trágica de las mellizas: un padre ausente que violó y abusó de la madre de las chicas, que las golpeaba cuando era bebés e incluso las agarraba de su jardinero y las suspendía en el aire desde un tercer piso. ¿Y después? El padre cae preso y la madre es internada por problemas psicológicos. ¿Qué pasa con Jessica y Laëtitia? Después de varios hogares en donde las chicas juegan y comparten con otros chicos, pasan a formar parte de la familia Patron, que les brinda, por primera vez en años, un hogar, un sitio al que pueden pertenecer y en el que pueden confiar.
Unos meses antes de morir, Jessica confiesa a Laëtitia y una amiga que el señor Patron, su ahora tan querido nuevo padre, abusó de ella en reiteradas ocasiones. Laëtitia sufrió un destino trágico que procede de una vida familiar repleta de violaciones, golpes y abusos que desembocan en el aprendizaje lento de las mellizas y las graves falta de ortografía de Laëtitia que nunca pudo revertir.
Hasta acá cuento yo, los invito a que lean “Laëtitia o el fin de los hombres” de Ivan Jablonka y se dejen sorprender por el sistema político, por las investigaciones que se llevaron a cabo para encontrar el cuerpo, por los intentos desesperados de hacer hablar al asesino, por las demostraciones de afecto que se muestran en cada marcha por Laëtitia, en cada flor que se deja posada sobre su tumba en Francia.
Laëtitia Perrais




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